Con máquinas que cocinan, un cine espacial, y ciudades subterráneas que le escapan a las inclemencias del tiempo. La mirada futurista de Rusia, en la década del setenta, era parecida a la que por aquel entonces tenían los estadounidenses.

“Las estaciones espaciales tienen un futuro brillante en el control climático. Una persona estará en la sala de control y operará con botones con transmisión radial, la máquina volará por encima de los lugares para controlar tormentas o eliminar huracanes”, explica en una parte el documental retro-futurista.

Igor inserta unas “instrucciones” en la cocina computarizada, que le hace el desayuno. Su padre trabaja en el control meteorológico.

Rusia siempre estuvo a la vanguardia con su carrera tecnológica. De la misma forma que desarrollaba técnicas de control mental, creaba armas de destrucción masiva y realizaba exploraciones espaciales.

Las personas le esquivan al invierno. Se van al subsuelo.

La película, muestra como los rusos se imaginaban el 2017. El film necesitaba un Diafilm para exhibirse, un proyector casero que era común en la década de los 60 en la Unión Soviética.

Las ilustraciones fueron creadas por L. Smekhov, la historia fue escrita por V. Strukova y V. Shevchenko. La fuente original fue publicada por Sergey Pozdnyakov a través de su perfil de VK (el Facebook ruso).

En el subsuelo están las ciudades subterráneas. Donde el clima es perfecto.

 

 

 

Fuente y fotos: web