La Rectora, docentes y no docentes plantaron árboles como contribución simbólica.

En la Cuenca del Morro, la Universidad Nacional de los Comechingones ratificó su vocación de trabajo por el ambiente de San Luis. En la mañana fría y lluviosa de ayer, sus autoridades y docentes plantaron 30 árboles al costado de la Ruta Nacional 7, a modo de contribución simbólica. Además, la rectora organizadora Agustina Rodríguez Saá firmó un convenio con el Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción de la provincia.

Los árboles plantados ayer son ejemplares de la especie Acacia Visco, y se suman a los 700 mil que la Provincia ya colocó a través de su plan de forestación para esa zona. Con esta actividad, la UNLC acompaña al proyecto oficial “Camino a la Conciencia Ambiental”.

“Nuestra idea era conocer nosotros mismos la problemática del Morro porque seguramente será un caso de estudio para los alumnos”, dijo la Rectora, quien remarcó que las ciencias ambientales serán una línea central en la institución académica.

La Universidad se interiorizó sobre el plan que busca mitigar el impacto provocado por la deforestación de la zona, que originó el surgimiento del denominado Río Nuevo y provocó un proceso de salinización que dejó algunas tierras improductivas. De las 370 mil hectáreas de la cuenca, 240 mil fueron afectadas por la suba de la napa freática, que los especialistas explican como un “suelo saturado de agua”. Esa acumulación, dicen, equivalía a dos veces el dique La Florida.

El ministro de Medio Ambiente Cristian Moleker dijo que en El Morro hubo un desbalance que provocó que “entre más agua de la que sale”. En algunos casos, llegó a 40 centímetros por debajo del nivel del suelo y lo socavó, destruyendo la productividad de la zona. En 2006 había 800 kilómetros de río en esas tierras y en 2016 llegó a los 1.200 kilómetros.

El Gobierno de San Luis plantará 6 millones de árboles en El Morro. De esa manera se podrá crear un anillo de protección en las nacientes de la cuenca. Los ejemplares absorberán el excedente hídrico y de esa manera evitarán que el Río Nuevo salga de su cauce.

La ley de emergencia ambiental indica que recomponer la situación demandará al menos 5 años.

“Es una gran alegría que esta joven Universidad haga esta visita y que podamos desarrollar un proyecto en conjunto para solucionar este problema ambiental y prevenir otros”, dijo Moleker sobre el convenio de cooperación que firmaron el Ministerio y la casa de estudios. También resaltó la posibilidad de “entender los problemas con rigor científico y a partir de ahí establecer políticas públicas para solucionarlo”.

Agustina Rodríguez Saá, por su parte, confió que la intención de la Universidad es que los tres departamentos que la componen (Ciencias Ambientales y Producción; Arquitectura, las Culturas y el Arte; Ciencias Ambientales y Gestión del Agua) “puedan aportar desde la investigación, la actividad científica y la docencia, tanto a esta problemática como a situaciones que sean de prevención en cuestiones ambientales”.

“Esto es un inicio de cooperación en conjunto con la joven universidad”, aseguró el Ministro. Y la Rectora resaltó el vínculo con el Ministerio de Medio Ambiente de la provincia, cuyo trabajo “es un ejemplo en el país”.