Muchos escritores, artistas y cineastas se han sumergido en las entrañas del Doppelgänger.  El doble tiene su origen mitológico en las aguas estancadas, donde nos vemos reflejados, nos reconocemos. Los invitamos a realizar un pequeño recorrido.

El Doppelgänger, es una palabra alemana que traducida significa doppel (doble), y gänger (andante). El otro puede adoptar muchas apariencias y adaptarse con facilidad en muchas texturas y tonalidades.

El doble que camina al lado de nosotros es una figura que tiene un amplio pasado en las letras y en el séptimo arte.  Desde el romanticismo, con Medardo de E.T.A Hoffmann; Doctor Jekyll y el señor Hyde, Robert Louis Stevenson; y Dorian Gray, Oscar Wilde, hasta nuestros días con el Hombre Duplicado de José Saramago.

En el cine podemos hablar de La doble vida de Verónica, de Krzysztof Kieslowski; El Resplandor, Stanley Kubrick; El Cisne negro, Darren Aronofsky; y Enemy, del director Denis Villeneuve, entre tantas.

Enemy, es una versión libre del libro de Saramago y cuenta la historia de Adam, un profesor de historia que lleva una vida monótona. Un día, viendo una película, descubre a un actor que es idéntico a él. Obsesionado con la idea de tener un doble, la búsqueda de ese hombre tendrá para él consecuencias inesperadas.

“Es en el doble donde se basa el concepto de identificación del psicoanálisis. El doble es lo ominoso, es decir, lo familiar desconocido, lo tan conocido que resulta extraño y produce horror”, define Sigmund Freud. Para Carl Jung, el doble es la Sombra. Según el dramaturgo sueco Strindberg, si uno ve a su doble significa que va a morir.

La figura de dos cuerpos atrapados en un alma también ha sido tratada por Jorge Luis Borges y Julio Cortázar.

En la obra de Borges, el doble es un gran tema. “Al otro Borges es a quien le ocurren las cosas […] Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica”, decía el escritor. Años después cambiaría la opinión sobre su doble: “Minuciosamente lo odio. Advierto con fruición que casi no ve”.

La artista rosarina, Nicola Constantino, también abraza a su doble en su obra Alteridad. Una serie de fotografías que desnudan a la otra a través del cristal.

“Cuando dos elementos llegan a tal nivel de similitud, la relación se vuelve emotiva; la afinidad y familiaridad liberan una energía positiva y empática, que se incrementa hasta un punto en que la respuesta emocional se convierte en un fuerte rechazo y negatividad”, destaca Constantino.

Mi Doppelgänger, idéntica a mí pero sin estar embarazada, interactúa conmigo embarazada. Ella aparece escindida de la originaria, y en un momento se torna amenazante y perversa.