Fue en un curso dictado en la Casa del Poeta en Villa de Merlo el viernes, por miembros de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia de la Nación. 

“En internet tu foto no es sólo tuya, es de todos”, dijo ayer el fiscal Horacio Azzolin, que llegó desde la Nación para dictar una capacitación en Merlo. Los expositores aseguraron que el sólo hecho de que un adulto se haga pasar por menor y converse a través de redes con un niño lo puede llevar a la cárcel 4 años. La capacitación fue organizada por la Secretaría de la Mujer en la Casa del Poeta Agüero.

El personal de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI), que pertenece a la Procuración General de la Nación, expuso sobre la problemática del ciberdelito, que son los delitos cometidos a través de Internet.

La línea entre la vida real y la virtual es finita. Publicar intimidades en las redes sociales y colocar la configuración pública es un riesgo que a veces pasa desapercibido, sobre todo para los menores. “Tener el perfil de Facebook abierto y geolocalizado (con la ubicación del usuario) es como salir del baño con la ventana abierta”, graficó Azzolin.

Actualmente –según los datos proporcionados por los especialistas– en el mundo 8 de cada 10 personas usa una red social. Además hay 80 millones de hackeos automáticos por día y 1.400 ataques diarios. La ciberdelincuencia “es uno de los fenómenos de delincuencia organizada que más rápido creció”.

“¿A cuántos de los contactos que tenés en las redes los conocés realmente?”, preguntó el subsecretario Administrativo de la UFECI Juan Ignacio Basso, quien disertó acompañado de la secretaria de esa institución María Belén Ravarini.

Los profesionales dijeron que a veces hay adultos que se hacen pasar por niños en las redes sociales con perfiles falsos para hablar con menores. Ese delito cibernético se llama grooming, palabra que “en inglés significa preparar”. Refiere al paso previo –en algunas ocasiones– para configurar otro delito, como abuso o la obtención de pornografía infantil.

“Chatear no es delito”, explicaron. Pero en el caso de engaño hacia un niño con un perfil falso es un delito que tiene una pena que va de los 6 meses a los 4 años de prisión, según el artículo 131 de la ley 26.904 del Código Penal.

La legislación explica que el grooming es “toda acción que tenga por objetivo minar o socavar moral o psicológicamente a un niño, con el fin de conseguir su control a nivel emocional para un posterior abuso sexual, por lo que se trata entonces de un supuesto de acoso sexual infantil”.

Al ser una figura legal nueva, actualmente ese delito –explicaron– tiene una tasa de denuncias baja.

Sexualidad y extorsión

El sexting es el intercambio, a través de WhatsApp, de mensajes, fotos propias o videos con contenido sexual con otra persona. “Eso no configura delito”, dijo el fiscal, pero aclaró que si se realiza con menores sí es punible.

Hay casos en los que el sexting entre mayores se transforma en una herramienta extorsiva –aseguraron los especialistas– cuando uno de los implicados en la conversación le pide al otro el envío de fotos o videos eróticos bajo amenaza de hacer público contenidos anteriores. Ahí sí hay delito.

“Los chicos no distinguen entre lo online y la realidad, para ellos amigos son todos, los de la vida real y los de las redes”, aseguró Azzolin.

El director del Instituto Monseñor Orzali, presente en la capacitación, contó que ante este nuevo contexto el año pasado empezaron a trabajar con los alumnos y los padres sobre este fenómeno. Basso explicó que muchas veces “el chico sabe de redes y los padres no saben usar Internet”, por lo que los menores quedan libres en un mundo virtual sin barreras.

Algunos policías de la ciudad serrana también escucharon a los expositores y admitieron que están en un proceso de capacitación y “conociendo algo nuevo como el grooming”. “Tenemos la obligación de recibir todas las denuncias”, aclararon.

El sexting puede derivar en la figura conocida como “pornovenganza”, que es hacer públicas en las redes imágenes íntimas de una persona. Y el grooming puede terminar inclusive en trata de personas.

 

Fuente: El Diario de la República.