Facundo Quiroga tiene 20 años y es parte de la Asociación Bomberos Voluntarios de Merlo. El martes en la tarde cuando regresaba a su casa en bicicleta se encontró con una situación que le cambió la vida. Tuvo que asistir a un niño de 2 años y 8 meses que pudo terminar asfixiado. Pero él le salvó la vida.

Una madre pedía auxilio desesperadamente en Avenida del Sol y Pedernera. Entonces Facundo, que regresaba de su jornada universitaria en Villa Dolores, se bajó de la bicicleta y lo ayudó. Thiago había ingerido caramelos y se estaba ahogando. “Ya estaba un poco morado”, dijo el bomberito.

A los pocos segundos de aplicarle los primeros auxilios el niño expulsó el caramelo y “volvió a respirar normalmente”, contó.

El bombero aclara que no se considera un héroe. Pero dice que es creyente y piensa que Dios “lo puso en ese camino” para ayudar a Thiago.