En la nota, el análisis del ingeniero Guillermo Aguado, especialista que trabajó en la remediación de las lagunas. Aguado le explicó a LA UNI cómo fue el proceso de reparación en la zona que sufrió por el accionar de la mano del hombre.   

Este viernes 2 de febrero se celebra el Día Mundial de los Humedales, en conmemoración de la firma del Convenio sobre los Humedales en Ramsar, Irán, en 1971.

San Luis es modelo en el país en la recuperación de humedales con la regeneración de las lagunas de Guanacache, al oeste provincial, que habían desaparecido por la acción de la mano del hombre.

Hace tiempo, el ingeniero Guillermo Aguado, quien desde distintos lugares de la administración provincial estudió este caso y trabajó para su remediación, fue entrevistado por el equipo de Comunicación de la Universidad Nacional de los Comechingones y contó que en Guanacache “ahora hay dos lagunas que están funcionando muy bien”.

El especialista en temas hidrológicos aseguró que “desde que –las lagunas- tuvieron el primer llenado se ha mantenido el agua”.

La mala mano del hombre

En Guanacache “hace muchos años existían lagunas. El Río Desaguadero está formado por varios afluentes y los más importantes son el Río San Juan y el Río Mendoza, que son de régimen nival y traían mucho caudal de agua”, contó el ingeniero.

Después, esas dos provincias “fueron haciendo un aprovechamiento demasiado grande de los ríos y ya no dejaron pasar más agua para la zona de Desaguadero en San Luis”.

Aguado dijo que “al cortarse el agua las lagunas desaparecieron y se produjo una gran barraca en el Río Desaguadero, donde prácticamente se formó una zanja y desaparecieron los humedales”.

Remediación ambiental 

El trabajo fue arduo y en San Luis la mano del hombre reconstruyó lo que la misma mano del hombre había dañado.

“Tuvimos que regenerar lo que la naturaleza había hecho antes y la mano del hombre destruyó. Después de varias tratativas, estudios, convenios con Mendoza se construyeron dos pequeñas presas, que serían los bordes naturales que tenían antes las lagunas, para volver a embalsar el agua”, detalló Aguado.

El profesional agregó que “son obras ambientales” y que “hay dos lagunas hechas”, pero “faltarían hacer cuatro más”. Por eso la Provincia sigue trabajando en la restauración.

“La expectativa es mejorar la zona ambiental de la Región de Cuyo”, explicó.

Un desierto   

El excesivo uso del agua que provocó la desaparición de los humedales en Guanacache devino en un cambio ambiental en la zona. Sin el agua, las características desérticas aumentaron.

“La desaparición de las lagunas produjo un efecto de desertificación que empezó a avanzar desde el río hacia la Ciudad de San Luis y desde el río hacia la Ciudad de Mendoza. Se empezó a generar un desierto, empezaron a aparecer las dunas, los médanos”, rememoró el especialista.

Para quienes trabajan en el tema, “la idea es volver a tener esa zona como era antes, cuando había agua, había rocío e inclusive se pescaba muchísimo en estos lugares”.

“Para la región, ambientalmente es una gran cosa volver a tener agua ahí”, dijo el ingeniero.

Recuperar el ciclo del agua

“La cantidad de agua en el planeta es siempre la misma, no es que viene agua de afuera o se va agua hacia la estratósfera. El que mantiene ese equilibrio de agua es el ciclo hidrológico: precipitación, evaporación y condensación. Si hay exceso de lluvia en una región es porque está faltando agua en otra región”, explicó Guillermo Aguado.

Y llamó a “ayudar a que el ciclo hidrológico mantenga el equilibrio”. Porque “si sacamos el agua, como pasó en el Río Desaguadero, no hay más evaporación en la zona. Entonces no va a haber condensación y no va a haber lluvia”.

“La idea es ver si se puede restaurar el ciclo hidrológico en toda la zona oeste de San Luis”, anheló Aguado.