El titular de la Unidad de Coordinación General de la Secretaría de Gobierno de Ciencia y Tecnología, doctor Alejandro Mentaberry, fue el encargado de cerrar el curso de posgrado de Bioeconomía que dictó la Universidad Nacional de los Comechingones (UNLC).

Durante su exposición, el especialista, evaluó que en el siglo XXI hay tres aspectos que debemos tener en cuenta: “Primero, cuál será el rol de las universidades e institutos científicos, ya que su papel como productoras de conocimiento es fundamental”. En ese sentido, valoró que “necesitamos fortalecer la relación íntima entre investigación y docencia”. Otro aspecto, continuó, “es la territorialidad, ya que la distribución equitativa de los recursos científicos y tecnológicos en el territorio es la punta de lanza en este siglo del conocimiento”. Por último, apuntó a que “Argentina está en una encrucijada en la que necesita una formación acelerada de recursos humanos, y para ello deberá discutir su futuro y anticiparse a él”.

El concepto de bioeconomía es hoy el eje sobre el cual se trabaja para garantizar no sólo el éxito de la inserción de alimentos en el exterior, sino también un objetivo más amplio e importante: la supervivencia de la humanidad.

Este concepto enfatiza el desarrollo de sistemas en los que la biomasa sea producida de forma sostenible para satisfacer la demanda de alimentos, energía, materias primas e insumos industriales.

El curso -a cargo del doctor Miguel Lengyel- abordó el potencial de la bioeconomía, concebida como nuevo paradigma emergente tecno-productivo, para apuntalar procesos de desarrollo económico, socialmente inclusivos y ambientalmente sostenibles, en Argentina y en otros países latinoamericanos cuyas economías descansan en gran medida en el aprovechamiento de los recursos naturales renovables.