Desde el año 1999, el día 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, a raíz de la sanción de la resolución 54/134 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La Universidad Nacional de los Comechingones ha adoptado, desde el momento de su concepción una política de género que es transversal a toda su actuación, y que se ve reflejada en la pestaña de su homepage (www.unlc.edu.ar) 

La elección del 25 de noviembre responde a que en esa fecha se cumple un nuevo aniversario del brutal asesinato de Minerva (1926-1960), María Teresa (1935-1960) y Patria Mercedes Mirabal (1924-1960) en la República Dominicana. Las hermanas Mirabal, conocidos por todos como “las mariposas”, fueron algunas de las más férreas opositoras al régimen de Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961).

Para comienzo del año 1960, la situación en toda América Latina se encontraba particularmente convulsionada. El ejemplo revolucionario cubano de 1959, que había terminado con la dictadura de Fulgencio Batista, encendió la resistencia a las dictaduras en Centro América y toda América Latina. República Dominicana no fue una excepción en este fenómeno y las hermana Mirabal desempeñaron un rol esencial en la revitalización de las conspiraciones contra el régimen de Trujillo.

Pese a su juventud, las hermanas Mirabal eran activistas sociales experimentadas y en otras oportunidades habían conocido las temibles cárceles trujillistas. Prueba de esto es la recordada frase de Minerva Mirabal. «Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte», repetía meses antes de su asesinato. Vista a la distancia, sorprende la precisión con la que se cumplió su vaticinio. Su espantoso asesinato, junto con el de sus hermanas, fue el comienzo del fin de la dictadura de Trujillo, quien en menos de seis meses moriría asesinado en una emboscada en la actual Santo Domingo (en aquel momento llamada Ciudad Trujillo).

Pero antes de eso, las hermanas Mirabal fueron encarceladas, sufrieron múltiples vejaciones, y liberadas, solo para poder ser secuestradas y asesinadas en la clandestinidad. Sus cuerpos aparecieron en el interior de un auto volcado, en una clara simulación de un accidente. Posteriores análisis de los cuerpos revelaron que fueron violadas y rematadas a palazos, con una saña que llenó de miedo a todos los dominicanos, aún aquellos que se reivindicaban trujillistas.

No sorprende la decisión de la ONU de seleccionar a las hermanas Mirabal por sobre tantas otras historias de violencia hacia las mujeres. Sus crímenes constituyen un verdadero catálogo del ensañamiento machista: sufrieron episodios de violencia sexual y violaciones; se utilizó a sus esposos y a su férrea voluntad por defenderlos como la excusa necesaria para poder secuestrarlas (fueron abducidas cuando volvían de visitar a sus maridos que continuaban presos); y porque una vez muertas se las difamó vilmente. Pero fundamentalmente, por su condición de militantes sociales y por no renunciar a la lucha política aun cuando sus vidas se vieran amenazadas. Mujeres independientes y formadas, representaban un pésimo ejemplo para lo que el régimen pretendía de las mujeres dominicanas lo que explica en parte el ensañamiento con el que ellas y su familia fueron perseguidas.

Han pasado 59 años desde el asesinato de Minerva, Patria y Patricia Mercedes Mirabal y 20 desde la decisión de la ONU de conmemorar en esta fecha la lucha contra la violencia contra las mujeres. Sin embargo, los números de la violencia machista siguen siendo alarmantes. Un informe de Naciones Unidas[1] señala que en 2017 casi 87 mil mujeres fueron asesinadas en el mundo, un promedio de 6 femicidios por día. De acuerdo con un estudio citado por ONU Mujeres[2], entre los 25 países con peores índices de violencia contra las mujeres, 14 son latinoamericanos. No debería sorprendernos entonces las reiteradas denuncias de violaciones reportadas tanto en Chile como en Bolivia en el marco de la represión de estas últimas semanas. En Argentina los números no son mucho más alentadores. Según las cifras de la  Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de

[1] https://www.perfil.com/noticias/sociedad/hay-seis-femicidios-por-hora-en-el-mundo.phtml

[2] https://www.eleconomista.com.mx/politica/14-de-los-25-paises-con-mas-feminicidios-se-ubican-en-America-Latina–20181120-0048.html

Justicia de la Nación[1], hubo 278 femicidios reportados al sistema de administración de Justicia, lo que da un promedio de un femicidio cada 32 horas en nuestro país. Nada parece indicar que las cifras de este año 2019 que se cierra inviten a entusiasmarse.

Con plena conciencia de lo que estos números representan, es que la Universidad Nacional de los Comechingones ha adoptado, desde el momento de su concepción una política de género que es transversal a toda su actuación, y que se ve reflejada en la pestaña de su homepage que inauguramos y que se encuentra disponible para toda la comunidad.

Resulta de vital importancia, en una fecha como esta, recordar el asesinato de las hermanas Mirabal y entender que es parte de un fenómeno que lejos está de resolverse. Depende de la sociedad entera poder gritar ¡Ni una menos! y que sea un grito de una vez y para siempre.

[1] https://www.csjn.gov.ar/omrecopilacion/docs/resumen2018fem.pdf

Nota elaborada por el equipo de la Secretaría de Investigación, Internacionales y Posgrado Universidad Nacional de los Comechingones. //Foto: Infobae.