En medio de la quebrada El Molino, se encuentra la espectacular cascada de 18 metros de altura.

Para llegar al lugar, se requieren de alrededor de dos horas de caminata, al igual que para volver. Es una excursión que se considera de grado de dificultad tres, por la complejidad de algunos sectores del camino y el esfuerzo físico que requiere. Por la complejidad de la actividad y terreno, lo que se recomienda es hacer el trekking con guías habilitados.

Al comienzo de la caminata se está a una altura de aproximadamente 1150 metros (sobre el nivel del mar) y hasta llegar al salto luego de un recorrido de unos 6 kilómetros, se llega a una altura de 1480 metros (s.n.m). 

La aventura demanda no solo el uso de las extremidades inferiores, sino también de las superiores en algunos sectores del circuito. Si bien no posee límite de edad, es recomendable que las personas interesadas en hacer el paseo estén en buen estado físico.

Desde el comienzo hasta el final el trekking ofrece vistas privilegiadas y contacto pleno con la vegetación. Al acercarse al destino aparecen los tabaquillos que son una especie que crece a partir de los 1200 metros de altura (s.n.m). Se adaptan hasta alturas mayores a los 2000 metros. Se caracterizan por su color marrón rojizo y su corteza anaranjada que posee un rasgo muy específico, se abre en múltiples láminas finas que están adheridas al tronco y dan un aspecto de hojaldre.

EL SALTO

Si se realiza el ascenso por el arroyo (muy técnico) se puede disfrutar de diferentes cascadas que anticipan que se acerca el imponente salto.

Tras la intensa caminata, se llega al imponente salto de agua. Su ruido potente retumba en cada una de las paredes rocosas del lugar. Allí algunas excursiones ofrecen escalada y rappel para sumar picante a la aventura en plena sierra.

Importante: es recomendable consultar todos los detalles en las oficinas de turismo o guías autorizados antes de emprender esta aventura.