El 25 de agosto de 1594 fue fundada la Ciudad de San Luis, por eso hoy a 427 años, se celebra este hito con un feriado provincial y una semana de actividades lúdicas y culturales organizada por el gobierno provincial. Esta afirmación parece factible y fuera de discusión, pero en realidad hay mucho misterio sobre los orígenes de San Luis.

En primer lugar, es imposible afirmar con certeza que fuera fundada un 25 de agosto, o siquiera en 1594. El acta fundacional desapareció y no se tienen registros, solo indicios de su fundación a través de otros documentos. También, algunas investigaciones históricas, sitúan la fundación dos años después, por ejemplo y no solo la fecha es inexacta, sino que el sitio de fundación no se encuentra en la actual ciudad de San Luis, sino algunos kilómetros al norte, y pareciera que fue fundada un puñado de veces corriendo la locación cada vez.

De hecho, la ciudad tuvo varios nombres distintos, el más conocido en la época era Ciudad de La Punta de San Luis de Loyola en honor a un general chileno, Don Martín García Oñez de Loyola, que habría dado la orden de fundación, realizada en la versión oficial por Luis Jufré de Loaiza y Meneses.

El misterio de la fundación de San Luis no termina con su nombre o la fecha, una de las figuras más emblemáticas de su historia es en parte también un misterio. Juana Koslay, la princesa Michilingüe cuyo nombre original era Arocena, parece no haber vivido en 1594, sino cuarenta años después, incluso más.

Según los historiadores Nora Costamagna y Roberto Colimodio, autores de una investigación condensada en la obra “Apuntes biogenealogicos para la historia de San Luis y Cuyo”, no se puede establecer si Juana Koslay en realidad pertenecía a las tribus originarias, pero al menos nos queda de ella una leyenda y su descendencia de miles de puntanos, incluido el General Juan Pascual Pringles.

La leyenda recita el sacrificio de la princesa Michilingüe cuando sintió llegar al hombre blanco, que quería esclavizar a su tribu. Ella ofreció piquillín y algarroba, y en su bondad y valentía el general español que dirigía la expedición la tomo por esposa y bautizó con el nombre de Juana. Antes de irse de sus tierras, Arocena se acercó al río donde siempre se conectaba con la naturaleza y éste le dijo que ella nunca se iría completamente de su tierra, ya que una parte de su alma viviría en el viento, en las raíces, en las aguas del rio y en los animales, así San Luis siempre contaría con la protección de su princesa.

Pero el misterio más triste de la provincia se encuentra en su escudo, los venados de las pampas. San Luis es hogar de la mayor población de este venado en el país y la región, por eso es representado en su escudo y en sus nombres, como San Luis de la Punta de Los Venados. Pero este animal tristemente está en peligro de extinción, categorizado de esa manera por la Dirección de Fauna Silvestre y Conservación de la Biodiversidad.

San Luis es una de las 4 regiones del país que aún posee ejemplares de este animal, compartiendo el honor con Buenos Aires, Corrientes y Santa Fe, siendo San Luis el de mayor densidad, o al menos eso se presume.

La tristeza del misterio del venado de la pampa alude a cuántos quedan en la provincia. Los datos de investigación más recientes datan de 1998 y hablan de 1000 ejemplares, pero se estima hace algunos años que se pierde un 4% de su población de manera anual.

Algunos de los misterios que rodean a San Luis son llamativos, atrapantes, incluso dan un aire de enigma a la provincia, casi esotérico, pero otros como el del venado de las pampas nos llaman a la reflexión y más importante, a modificar lo que nos es dado. Será un gran desafío resolver uno de estos misterios en los años que sigan, quizás podamos llegar a celebrar un nuevo aniversario con un misterio menos la próxima vez.

Por Branko Aime.- 

Foto: ANSL