El indice FWI de hoy, 11 de diciembre de 2019, es de 18,9. Si se llega a declarar un incendio forestal, el peligro será alto.

Indices del día

ISI – 8,4
BUI – 47,1

Códigos del día

FFMC – 95,1
DMC – 33,6
DC – 202,9

RECOMENDACIONES

La ubicación de la vivienda describe el terreno sobre el cual está construido. Generalmente, las preocupaciones más grandes en relación con los incendios rurales se derivan de la propagación del fuego pendiente arriba hacia una comunidad o vivienda individual. Cuanto mayor sea la inclinación del terreno, mayor será la velocidad de propagación del fuego, y cuanto mayor la altitud en la ladera con más fuerza llegaran las llamas a la vivienda..

La capacidad de una vivienda para resistir un incendio depende en parte del material con que este confeccionado el techo. Las brasas transportadas por el viento que provienen de un incendio pueden prender fuego al material infl amable de un techo. Los techos no combustibles como los de tejas cerámicas o acero son los más indicados para reducir la probabilidad de incendio. La madera no tratada es la que menos protección ofrece. Los tratamientos retardantes realizados a las tejas de madera con el tiempo pierden su efectividad. Si las tejas de madera fueron tratadas hace más de cinco años serán consideradas como no tratadas a menos que se les vuelva a aplicar retardantes. El ángulo del techo también puede ser un factor importante en determinar el grado resistencia de la vivienda para sobrevivir un incendio forestal. Los techos planos ofrecen una buena pista de aterrizaje para las brasas. Cuanto mayor el grado de inclinación del techo más difícil será que las brasas queden alojadas en él. Las aperturas en las partes inferiores de cornisas que facilitan el acceso de chispas y brasas al interior de los techos son una grave amenaza a las viviendas. Tales aperturas se deberán cerrar de algún otro modo.

Los combustibles finos y secos como hojas y ramas finas brindan el ambiente ideal para que las brasas inicien un incendio en el techo de la casa. Un techo libre de todo residuo tiene menos probabilidad de encenderse. La susceptibilidad de los techos a los incendios de interfase aumenta en la misma medida que el volumen y espesor de la capa de residuos acumulados es mayor.

Lo más aconsejable para viviendas en áreas forestales son los materiales de revestimiento externo no combustibles. Un revestimiento que no sea buen conductor de calor será beneficioso, en tanto que el revestimiento de madera es susceptible a encenderse y la protección que ofrece contra incendios rurales es mínima.

Debajo de los pisos entablados y porches suele haber un lugar seco y protegido donde se pueden alojar las chispas. El almacenamiento o la acumulación de materiales combustibles, leña, hojas y pastos secos debajo de los pisos entablados es una grave amenaza para cualquier vivienda. Cerrar estas aperturas reduce las posibilidades de que una fuente de ignición se meta debajo de un piso entablado. Mantener estos sitios completamente libres de materiales combustibles reduce las posibilidades de que se produzca un incendio en ellos.

Es peligroso para una vivienda recién construida el material de construcción de desecho que queda en el terreno. Es importante retirar este material del lugar lo antes posible, particularmente en zonas forestales. Las pilas de leña apoyadas contra las pared desde la vivienda o apiladas debajo de un piso entablado incrementan notablemente el riesgo de incendio. El almacenamiento de leña debe encontrarse a una distancia mínima de 10 metros de la estructura.

Los cables de energía eléctrica incorrectamente instalados son una posible fuente de ignición de incendios en las cercanías de comunidades o viviendas. El riesgo de incendio prácticamente se puede eliminar tendiendo los cables eléctricos en subterráneo. El almacenamiento y distribución de gas propano puede ser problemático si se permite la acumulación de residuos en torno a estas áreas.

Este factor se ocupa de la proximidad de la cobertura forestal o monte a la vivienda. Los árboles individuales adyacentes a la vivienda no son en sí mismos una amenaza grave, pero una cobertura continua hasta la casa, o cerca de la misma, aumentará gravemente el riesgo de incendios de interfase. Un incendio forestal que se desarrolla en el dosel arbóreo puede dejar caer una lluvia de chispas y brasas sobre el edificio. Los árboles deberán estar espaciados entre sí por una distancia de tres metros para reducir la posibilidad de propagación de un árbol a otro. Las ramas se deberán podar hasta una altura de por lo menos 2,5 metros del suelo para prevenir que el fuego de superficie alcance la copa de los árboles. Se recomienda que todos los árboles plantados cerca de la vivienda deberán ser de especies deciduas (aquellas que pierden sus hojas anualmente).

Las estructuras rodeadas por una faja verde o por otra superficie no combustible (hormigón, tierra o jardines) están protegidas del fuego de superficie. El ancho de la faja verde determinará el grado de protección. Un césped que se mantiene cortado y regado es una excelente faja verde y barrera contra el fuego. El peor escenario es el de una vivienda rodeada de pastos y monte sin manejo.

Cuán pronto lleguen las brigadas de combate de incendios forestales al entorno boscoso de la vivienda incidirá directamente en su habilidad de controlar el incendio antes que la casa se vea amenazada o alcanzada por el incendio. Los caminos angostos o muy empinados, calles sin salida y puentes débiles pueden demorar la actuación de los combatientes o impedir su llegada. El acceso por medio de caminos es mejor si cuenta con un carril en cada sentido y un espacio para girar. Cada carril debe tener por lo menos 2 a 3 metros de ancho, lo que ofrecerá el espacio necesario para que puedan pasar juntos un autobomba y un coche.

Se recomienda tener (como mínimo) un rastrillo, una pala y una escalera en un lugar accesible desde el exterior de la casa. Las herramientas guardadas dentro de la casa o en cobertizos cerrados reducen las posibilidades del propietario de apagar pequeños incendios cerca de su vivienda. Se deberá contar siempre con disponibilidad de agua, cuya fuente deberá estar claramente señalizada. Para proteger la propiedad, es recomendable contar con canillas externas y mangueras de jardín suficientemente largas para alcanzar todas las estructuras en el terreno y el techo. Si es necesario se puede considerar la instalación de un generador de emergencia para la operación del sistema de alimentación de bombeo de agua en caso de cortes de energía eléctrica, comunes durante incendios de interfase.

INFORMACIÓN ÚTIL

De origen canadiense, el FWI es uno de los índices de peligro más completos del mundo, ya que no sólo alerta a la comunidad de las condiciones de peligrosidad, sino que también aporta a los organismos de control información técnica muy valiosa sobre las características de comportamiento de los potenciales incendios. Básicamente describe las condiciones de propagación del fuego a partir de variables meteorológicas como la precipitación acumulada de las últimas 24 horas, la temperatura, la humedad relativa y la velocidad del viento. Utilizando estos valores se obtienen diariamente varios códigos e índices que componen finalmente el FWI. Si bien es un excelente indicador del peligro, su adaptación a nivel regional nos representa un contínuo y arduo trabajo.

Los códigos estiman el contenido de humedad de los combustibles vegetales:

FFMC – Relacionado al contenido de humedad de los materiales finos, como pastizales u hojarasca. Se obtiene combinando la temperatura, humedad relativa, viento y la precipitación.

 

DMC – Relacionado al contenido de humedad de los materiales medianos, como arbustos, ramas y materia orgánica poco profunda. Se calcula a partir de la temperatura, humedad relativa, precipitación y el mes en curso.

 

DC – Relacionado al contenido de humedad de los materiales gruesos, como ramas gruesas, troncos y materia orgánica profunda. El DC refleja efectos estacionales y acumulativos de la sequía en los combustibles gruesos y por consiguiente es menos fluctuante que los códigos anteriores. Combina la temperatura, precipitación y el mes en curso.

Los indices se obtienen combinando los códigos anteriores:

ISI – Indica la velocidad de propagación del fuego en caso de iniciarse. Utiliza el código FFMC y la velocidad del viento.

 

BUI – Indica la cantidad o carga de combustible vegetal disponible para la propagación del incendio, por lo que está directamente asociado a la intensidad de fuego. Utiliza los códigos DMC y DC para su cálculo.

 

FWI – Indicador global relativo de la actividad potencial del incendio forestal. No se relaciona con la probabilidad de ocurrencia de un incendio, sino que indica lo peligroso que éste será en caso de producirse. Combina el ISI y el BUI.