Este sábado 1 de enero la villa turística cumple un nuevo aniversario de su fundación.

Los primeros registros históricos se sitúan a principios del Siglo XVI y dan cuenta de que prácticamente toda la falda de las Sierras de los Comechingones habían sido heredadas por Tomas Fernández, quien al morir en el año 1712 cedió un importante sector en capellanía a los Padres Dominicos de San Luis alrededor de los cuales se fueron asentando los primeros vecinos entre 1720 y 1730. En 1794, Juan de Videla visita Piedra Blanca y al ver que el lugar se propiciaba para fundar una villa lo comunicó al Marqués de Sobremonte. El 1 de octubre de 1796 Sobremonte ordena que se formalice la fundación bajo el nombre de Villa de Melo, en honor a Pedro Melo de Portugal.

La mañana del 1º de enero de 1797 se oficializó la fundación. Esta decisión quedó formalizada a través de un decreto que expresaba: “Visto este expediente formado con el objeto de erigir una villa útil, en el paraje hasta aquí conocido como “La Piedra Blanca”, jurisdicción de San Luis de Loyola, procédase a la formación del pueblo, titulándose desde ahora la “Villa de Melo”, en justa memoria del Excelentísimo Señor Nuestro actual Virrey Don Pedro Melo de Portugal….” Con el paso del tiempo, el nombre se deforma transformándose en Villa de Merlo. Francisco Regis Becerra, primer párroco de Renca, presidió la ceremonia religiosa de fundación del nuevo pueblo en el Paraje de Piedra Blanca. Acompañados por el clérigo Presbítero Becerra, el Comandante de Armas Juan de Videla y los vecinos se reunieron esa mañana del 1º de enero de 1797. Fue en la puerta de la Capilla de Nuestra Señora del Rosario donde se leyó el auto de fundación emanado del Gobernador Intendente Marqués de Sobremonte.  

En ese entonces, unas 60 personas vivían en las sierras y unas 26 familias en cercanías de la plaza principal.