Por el Ing. Emiliano Colazo, Director del Departamento de Ciencias Ambientales y Gestión del Agua de la UNLC.-

Muchas veces pensamos que los humedales, solamente es una zona llena de agua, donde crece un poco de vegetación y podemos encontrar muchos insectos.  En parte no estamos tan equivocados. Podemos definir un humedal, como la presencia de agua en un área determinada y que influye en las características biológicas, físicas y química del lugar. Hay que dejar en claro que podemos, encontrando zonas inundadas permanente o en alguna estación en particular. Es más, podemos encontrar casos en donde el área no este inundada en gran parte del año, pero el suelo si está completamente saturado (todos sus poros están con agua), lo que les permite a muchas especies hidrófitas (plantas acuáticas) poder crecer y desarrollarse.

                Los humedales también actúan como zonas de transición entre la tierra y los ecosistemas acuáticos, como podemos ver en las zonas costeras. Los humedales son un gran ecosistema y uno de los más productivos desde el punto de vista biológico. En ellos encontramos muchísimas especies tanto de plantas, insectos y animales, que depende de los humedales para etapas críticas de sus ciclos de vida. También muchos seres utilizan los humedales para alimentarse, descansar, entre otras.

                Otras funciones importante y claves de los humedales, está en regulación del agua, tanto en su captación, almacenaje, especialmente en momento de inundaciones o de sequías; el reciclaje de nutrientes; la absorción y retención de carbono; la regulación del clima; como controladores de la contaminación. A esto hay que sumarle los servicios que nos brindan los humedales, como agua dulce, alimentos, fibra y combustible entre otros.

                En el mundo se calcula que la superficie de más de 12 millones de km2, lo que representa la superficie de Canadá. Cálculos estimados, arrojan que desde 1970 a 2015, se ha perdido alrededor del 35 % de los humedales en el mundo, en muchos casos a una tasa mayor a la pérdida de bosque, produciendo la disminución del 81 % de especies de humedales continentales y el 36 % de especies costeras.

                Es por eso que la preservación de los humedales es de suma importancia, especialmente por la gran biodiversidad que los componen y los servicios que brindan a la humanidad. Para esto es que debemos conservar y rehabilitar los humedales para la reducción de carbono, que nos ayudan al cambio climático, la regulación de los excesos o déficit hídricos. Debemos hacer un manejo sustentable para la obtención de materia prima y alimentos. Además de esto, el ordenamiento del crecimiento de los asentamientos urbanos es de suma importancia. Muchos vimos el año pasado el caso público de un famoso barrio de Buenos Aires, que se desarrolló en zonas de humedales, produciendo el desplazamiento de muchas especies, como el caso del Carpincho, siendo este la cara visible de la pérdida de biodiversidad.

                La concientización sobre la importancia de los humedales es clave, teniendo en cuenta todos los aspectos positivos que tienen los mismos. El manejo racional o sustentable a través de políticas publica que incentiven la gestión del recurso, acompañados de regulaciones son herramientas que nos van a ayudar a que los humedales no sigan desapareciendo. 

Referencias:

Convención de Ramsar sobre los Humedales. (2018). Perspecticas mundial sobre los humedales: Estado de los humedales del mundo y sus servicios a las personas. https://www.ramsar.org/sites/default/files/documents/library/gwo_s.pdf

The Wetland Iniciative. (1 de febrero 2022). What is a Wetland?. http://www.wetlands-initiative.org/what-is-a-wetland